Home La Sociedad Sea Socio Franquicias Staff
El Almacén
Bistró
Turismo
Cursos - Catas
Actividades
El Vino
Gastronomía
Noticias
Saber de vinos
Cepajes
Catamos
Links
Reseñas



Periféricos

Por Gabriela Gasparini

Las botellas
 
Los cambios en las formas y en los materiales empleados en las botellas se deben a distintos factores, el mejoramiento del vidrio en el que el uso del carbón aportó lo suyo, los nuevos diseños que pasaron de la famosa botella cebolla a la actual cilíndrica mucho más apta para su almacenamiento, fueron algunos de los elementos que ayudaron a

perfeccionar una parte esencial para el crecimiento de la industria vinícola, que a la hora de incrementar las ventas toma como buena cualquier idea que parezca novedosa.
Entre campañas publicitarias, promociones en restaurantes, vinerías y demás, un cambio en el envase parece ser una más entre todas las posibilidades, así sobre todo cuando llega fin de año es fácil encontrar botellas de champagne del tamaño adecuado para que brinden los Campanelli con un solo descorche, botellones de vino para compartir con los compañeros de oficina invirtiendo en una sola unidad, o a la inversa las que parecen muestras gratis. Es cierto que hay medidas que no son las más comunes pero que están dentro de las contempladas para el almacenamiento del preciado jugo, aunque con un simple vistazo a las estanterías de una vinería podemos inferir que la mayoría de los vinos vienen en 750 cc, o en 500 cc que es una buena cantidad para la soledad, ¿ahora, qué se esconde detrás del tamaño, es cierto o no que eso es lo de menos?
Los sabedores opinan que la botella conocida como mágnum, que alberga 1,5 litros de alegre caldo es la más apropiada para el envejecimiento porque es donde se producen los mejores intercambios debido a la relación que se da entre la cantidad de oxígeno y el volumen de líquido. Es por eso una mágnum de un buen vino suele costar más que dos botellas comunes.
Pero si bien es posible encontrar champagnes en unos mamotretos vídricos llamados Nabucodonosor, dignos de la botadura de un rompehielos porque son el equivalente a veinte botellas, o vinos en tamaño Imperial, esto es ocho botellas, no son las medidas más corrientes que se ven por estos lares.
En cuanto a las formas, hay tres que son clásicas: la que es como en punta, de hombros caídos de vidrio verde que tiene su antecedente en los tintos y blancos de Borgoña y el Ródano, acá es fácil verla con Pinot Noir y algunos Chardonnay. La de Burdeos, recta, de hombros altos, verde para los tintos y transparente para los blancos, es característica en los Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec. Y las tipo flauta alta, nacidas para los del Rin y el Mosela, en el primer caso marrón en el segundo verdes, que acá se las encuentra rebosantes de los más diversos blancos. Estas formas se repiten variantes mediante en las distintas regiones del mundo. Hay botellas características como la del Oporto que tiene los hombros bien alzados y el cuello como hinchado; o la del Chianti, el famoso fiasco, que se recubrían con paja para proteger la fragilidad de su forma redonda, y que a pesar de no ser necesario se siguen presentado igual. Aparte están las de champagne en las que el grosor del vidrio debe ser suficiente como para soportar la presión del gas carbónico.

Decanters
¿Qué es un decantador? ¿Para qué sirve? ¿Por qué debería yo invertir esos dinerillos que tanto me cuesta ganar en adquirir semejante artefacto?
Sé que para muchos su uso resultará de un refinamiento casi excesivo. Por eso, vamos a situarnos en un punto medio como adoradores del vino y a revisar las teorías que existen a favor y en contra. Lo bueno del caso es que, si una vez comprado, el cacharro nos llegara a resultar incómodo o demasiado ostentoso, gracias a sus buenos diseños, podemos convertirlo rápidamente en un lindo florero.
¿Es necesario dejar respirar al vino antes de servirlo? Están los que dicen que sí, que esto ayuda a mejorar el bouquet y suaviza los taninos. Están los que dicen que no, que de esa manera los aromas se pierden, que el desarrollo necesario bien puede darse en la botella. Y están los que piensan que esta discusión no tiene el más mínimo sentido, porque no se produce ninguna diferencia si se airea o no.
Pero algo, por mínimo que sea, debe pasar al poner el vino en contacto con el aire, claro que si sólo le sacamos el tapón, como la superficie descubierta es muy pequeña, a lo mejor no resulte sencillo comprobar un gran cambio.
Como siempre decimos, lo mejor es probar. Lo que suele recomendarse es: si los vinos son añejos, sacar el tapón media hora antes de servirlo. Si son tintos jóvenes de cuerpo, dos o tres horas antes. Si son de una madurez media, puede ser suficiente con una hora, hora y media. Esto es a grandes rasgos lo que tiene que ver con la forma más sencilla de airear, que es descorchar.
Pero para la decantación necesitamos si no un decanter por lo menos una jarra. Los vinos se decantan para separar el sedimento y que éste no termine en alguna copa, y la aireación es el bonus track del proceso. Las normas actuales de producción masiva de vinos hacen que cada vez sea más difícil encontrar sedimentos; distinto es lo que ocurre con aquellos que no han sido filtrados, o lo fueron ligeramente, lo que suele significar caldos elaborados a baja escala, de manera más artesanal, o en el caso de algunas grandes bodegas, simplemente se decidió eliminar el filtrado para realzar el sabor, la mayoría de las veces esto es sinónimo de calidad.

Si bien no muchos de nosotros pondremos en práctica la decantación cuando estemos por tomar un vino, es bueno saber cómo se hace, por si las moscas.
En sus comienzos, estas garrafas tenían como función transportar el vino desde las bodegas hasta la mesa, con el tiempo sus diseños las fueron convirtiendo en verdaderos objetos de arte que surgieron de la inagotable creatividad de personajes como Fabergé, Tiffany, y Christofle, y que hoy son perseguidas incansablemente por coleccionistas que pueden pagar sin inmutarse más de 28.000 dólares por un ejemplar, aunque esa suma no resulte demasiado alta si la comparamos con los 162.000 dólares en los que llegó a ser cotizada otra pieza. Pero decididamente, lo más práctico es contentarse con las maravillosas reproducciones que hay en el mercado, que seguramente no dolerán tanto cuando se resbalen mientras las lavamos y terminen hechas trizas.
Dedicadas de lleno a la acción propiamente dicha, es bueno aclarar que para los vinos jóvenes, de buena cosecha, no se necesita más que una jarra donde verter el contenido de la botella, ya que difícilmente tengan residuos. Lo más aconsejable es un recipiente de base plana y ancha para favorecer el intercambio entre el vino y el aire, se lo deja reposar aproximadamente una hora, sin tapar, y ya está listo para ser servido.
Con los vinos añejos la historia cambia. No importa cuánto tiempo antes usted piense que debe llevar a cabo esta tarea, porque las opiniones sobre este punto son variadas, aunque generalmente se hace justo antes de ser servido, el método es siempre el mismo. En este caso es preferible que el decantador no deje más que un poco de aire en la superficie del caldo. No hay que agitar el vino antes de la decantación, si la botella estuvo acostada, los sedimentos se habrán asentado en un lado, por eso lo más conveniente es mantenerla en la misma posición hasta la decantación. Para eso puede utilizar una de esas canastitas que en algunos restaurantes usan para servir el vino pensando que son muy paquetes, sin saber que en realidad dicho elemento fue pensado para ayudar a realizar esta operación de la mejor manera posible. Pero si no la puso en su lista de casamiento, una mano firme alcanzará. Otra posibilidad es poner la botella de pie algunos días antes para que los depósitos se acumulen en el fondo. Cuando esté lista para empezar sáquele el corcho y limpie la boca con un trapo seco que no deje pelusas. Coloque una lámpara o una vela detrás de la botella iluminando el hombro y el cuello, así no perderá de vista los depósitos cuando se vayan acercando. Incline la botella de manera de no remover los sedimentos, y vierta lentamente el vino en el decantador, embudo mediante, de la manera más regular posible, sin interrupciones, y por supuesto sin dejar de mirar el líquido para poder detener la acción a tiempo, apenas vea que los sedimentos llegan al cuello. No es necesario aclarar que siempre es preferible perder un poquito de vino dejándolo en la botella, que arruinarlo todo con los residuos.

Las etiquetas
Las etiquetas que identifican los vinos son todo un tema. El diseño ha ido evolucionando, los gustos han cambiado y los útiles papelitos se han ido sofisticando. Quién no recuerda esas botellas de finales de los 60 o principios de los 70, con las fotos de chicas ilustrando la botella, todas ellas con el inconfundible estilo Chunchuna Villafañe.
Entre la cantidad de vasijas de vino encontradas en la tumba de Tutankamón, que le aseguraban al rey un placentero viaje a hacia la eternidad, veintiséis tenían inscripciones en hierático con los datos del vino que contenían, que obviamente se había secado cientos de años antes de que Howard Carter hiciera su descubrimiento. En ellas se asentaban el lugar donde se encontraban los viñedos, el estado responsable de la producción y el nombre del vinatero en jefe.
Lo único que no aclaraba era la variedad de uvas utilizadas, además, entre ellas dos llevaban la inscripción "muy buena calidad".

En el siglo XVIII, los vinos se vendían generalmente sin nada que aclarara cuál era el contenido de la botella, las especificaciones quedaban colgando en el sector de la bodega donde habían estado almacenados, en una suerte de etiqueta con forma de percha normalmente hecha en arcilla.
Durante el mismo siglo, en las casas de buen pasar el metal reemplazaba al barro, más específicamente la plata que se utilizaba para hacer esas especie de medallas que cadenita mediante se colgaban de los decantadores en los que se servía el noble elixir. Es que esos hogares contaban con un encargado de servir las bebidas que supuestamente sabía qué había en cada botellón, y utilizaba esos rótulos metálicos para identificarlos.
Las etiquetas de papel tal como las conocemos aparecieron a mediados del siglo XIX, cuando se pudo confiar en la goma que las adhería a las botellas.
Pero leer una etiqueta tiene lo suyo, por ejemplo no aporta los mismos datos un marbete europeo que uno americano, sea del norte o del sur, ni que uno australiano o sudafricano. Debido a estas diferencias hay quienes las dividen en etiquetas varietales y etiquetas geográficas.
¿Qué es lo que podemos leer en una etiqueta para apenas intuir qué es lo que llevaremos a casa en esa botella, qué datos nos proporcionan esos papelitos con tan esmerado diseño?
Hay quienes denominan etiquetas varietales a las que se usan en los países conocidos como del Nuevo Mundo Vitivinícola, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Chile, y Argentina, entre otros, donde se hace referencia a la variedad de uva utilizada. Mientras que a las de los vinos europeos las llaman geográficas, ya que entienden que las DOC (Denominación de Origen Controlada), no sólo implican una zona sino que llevan implícitas las cepas que se utilizan en los vinos, por lo tanto sería redundante mencionarlas. Cada cual con su teoría.
Vamos a concentrarnos por ahora en las etiquetas argentinas, ya que salvo que encontremos un remanente a buen precio, los vinos europeos han quedado tan lejos de nuestras copas como los terruños que les dieron origen.
Según las regulaciones de nuestro país es obligatorio que figuren: marca; tipo de vino (de mesa, fino, de postre); porcentaje de alcohol; contenido neto; denominación y dirección del embotellador (ya que no siempre se hace en el lugar donde están los viñedos); procedencia; dirección de la bodega elaboradora. Y debe tener la leyenda Beber con moderación-Prohibida su venta a menores de 18 años. Además el Instituto Nacional de Vitivinicultura lo registra con un número que también debe aparecer.
Hasta aquí los datos que no pueden faltar, pero generalmente también está el año de la cosecha, y la cepa que predomina, algunos figurarán en la cara y otros en la contraetiqueta, y en éstas como para terminar de convencer al consumidor, se suelen exponer las virtudes que cada bodega le otorga a sus vinos, por ejemplo: Esta es una línea de varietales con estilo, elegancia y personalidad de Finca Gabriela. A lo que se agrega: Este Cabernet Sauvignon de un color rojo profundo, aromas intensos a ciruelas, cerezas y frutos rojos, acompañados por las notas de vainilla obtenidas en las barricas de roble, lo convierten en un vino de un atractivo incomparable, de buena estructura, taninos dulces y final largo, es ideal para acompañar todo tipo de carnes rojas y comidas condimentadas. Se sugiere descorchar una hora antes y servir entre 16º -18º C. Semejante despliegue escénico puede servir de guía, y puede tener el gancho necesario como para tentarnos; pero como ya fue dicho, la única verdad es la realidad, y eso sólo se comprueba tomando.
(conozca más sobre las etiquetas y otros periféricos como el sacacorchos en nuestra sección
 vinos-artículos)

El Rincón del Sommelier
06 00:00:00/05/2011
Ganadores de Abril
En la última degustación del mes de abril, realizamos el sorteo de beneficios y regalos exclusivos para socios. Los ganadores son…
Ver más
calendario de actividades
cursos - catas
07 12:09:47/12/2011
Degustación de Sol Amante
El lunes 12 de diciembre a las 20:00 tenemos el agrado de invitar a todos los socios a participar de la degustación de los vinos  Sol Amante de la bodega Escorihuela Gascon.
PROMOCIONES
08 18:38:44/11/2011
Promociones Fin de Año
Para este fin de año que se está acercando, La Sociedad de Honorables Enófilos preparó algunas promociones con vinos exclusivos…
Ver otras promociones
ACTIVIDADES
14 12:44:04/12/2011
Degustación de Añada Diez
El lunes 19 de diciembre a las 20:00 tenemos el agrado de invitar a todos los socios de La Sociedad de Honorables Enófilos a participar de la degustación de nuevos vinos de la bodega Mundo Vino…
Ver más
FRANQUICIAS
04 00:00:00/09/2009
Degustación de Tempus Alba en San Isidro
Dentro del ciclo Bodegas Argentinas, el viernes 11 de setiembre a las 20 hs, se realizará una degustación de Tempus Alba en la sede de San Isidro

Ver más