La Sociedad está ubicada en el corazón histórico
de la ciudad de Rosario, en la primer manzana cedida por el
gobierno a don Domingo Gómez Recio en el siglo XXVII.
La actual calle Maipú, inmediata paralela a la "Bajada
de las carretas", era uno de los pocos accesos naturales
al puerto de la ciudad, por lo que se convirtió en una
zona estratégica para el comercio que ya por esa época
comenzaba a perfilarse como el eje económico de la ciudad.
Su fachada de principios de siglo, declarada patrimonio histórico
hace pocos años, es constantemente objeto de investigación
por los estudiantes de arquitectura.
Desde sus dos accesos, el visitante ingresa al salón
principal donde existen claras señales de la intención
de que en el espacio convivan la impronta histórica y
lo contemporáneo, con el mismo concepto aplicado a nuestra
gastronomía.
Desde allí se accede al Salón de Usos Múltiples
(SUM) que alberga las exposiciones mensuales de artistas plásticos,
las que a su vez se convierten en un voluptuoso marco para reuniones
privadas o cursos de cata.
También se accede a la sala de socios, donde se encuentran
los casilleros de los socios Premium y de allí a la cava,
que fue pensada como un moderno santuario del vino en el que
el enófilo pueda elegir frente a cada uno de los productos
que se ofrecen en la carta de vinos aquel que degustará.
Los detalles
Además del ambiente climatizado y la cálida atención del personal, para que usted pueda disfrutar al máximo de estas propuestas, los detalles han sido cuidadosamente atendidos:
las copas de cristal son imprescindibles complementos para una correcta apreciación de los vinos. Sobre las mesas, las copas de cata simbolizan la importancia que La Sociedad le otorga al pleno disfrute de esta bebida.
La moderna vajilla cuadrada, es el marco ideal para el lucimiento de la delicada propuesta gastronómica.
La ambientación musical, fue pensada teniendo en cuenta el respeto por la comunicación entre los comensales, y combina standars de jazz con lo mejor de la calidez latinoamericana.
El diseño de iluminación escenográfico, resalta la teatralidad del rito gastronómico elevando el disfrute de los platos al potenciar colores y texturas.
En los distintos salones, las obras del pintor rosarino Mauro Machado especialmente pensadas para el lugar y realizadas en una particular unión entre óleo y vino, remarcando la importancia que la cultura tiene dentro del perfil del proyecto.